¡Enfrenta a tu gigante!



Y así pasa el tiempo y nuestro problema sigue latente, incluso llega a ser tan fuerte que ciega nuestro entendimiento y nos olvidamos que hay alguien superior a nosotros que puede resolverlo, nos deprimimos y no vemos salida. Requiere que tomemos en cuenta a Dios y pidamos que nos use para actuar según sus estrategias y métodos.

David enfrentó a Goliat, no en sus propias fuerzas, sino en la fuerza del Todopoderoso Dios. Lo venció derribándolo al clavarle la piedra lanzada justo en la frente,  luego lo mató. 

¿Qué decisión vas a tomar hoy con tu problema, deuda, miedo, separación, contienda, depresión, adicción, rencor, enemistad, o algún otro que solo tú sabes? ¡Todo lo puedes en Cristo que te fortalece!. ¡Enfrenta a tu gigante!


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